Estrella Alejandra Gomez Rodriguez | Ensenada, B.C.
Imagen 1: fotograma de la película obtenida de IMDb
Hay películas que no necesitan grandes efectos o tramas pretenciosas para que se nos queden grabadas y Marcel The Shell With Shoes On es una de esas. Desde su sencillez, es una obra que te envuelve desde la ternura y una narrativa íntima que nos induce a mirar el mundo desde una perspectiva totalmente distinta, la de una pequeña caracola con zapatos. Mientras que ciertas obras apuestan por lo estridente, esta obra decide ser más suave y con esa suavidad encuentra una fuerza emocional que te envuelve. La historia de esta pequeña caracola toca temas como la pérdida, el duelo, la esperanza y resiliencia contada desde una sensibilidad y una mirada profundamente humana. ¿Cómo una criatura tan pequeña puede enseñarnos tanto sobre lo que significa estar vivos?
Dirigida por Dean Fleischer Camp y combinando acción en vivo con stop motion, la película sigue a Marcel, una caracola que vive en un Airbnb junto a su abuela Connie y su mascota Alan, una bola de pelusa. Marcel es alguien curioso, observador y bastante filosófico que, aunque su mundo sea pequeño, su visión sobre el mundo es inmensa. Es descubierto por Dean, un documentalista que comienza a grabar su día a día y tras subir los videos a YouTube, este se convierte en toda una sensación. Impulsado por su nueva fama, Marcel inicia una búsqueda para reencontrarse con su familia que desapareció un tiempo atrás.
Antes de convertirse en largometraje, Marcel nació como una serie de cortos hechos por Dean Fleischer y Jenny Slate que fueron publicados en Youtube. Estos captaron la atención por su estilo visual único y un humor sutil junto a la acogedora voz de Marcel (interpretada por la propia Slate). Algo que comenzó como un proyecto entre amigos se convirtió en todo un fenómeno que con el tiempo dio paso a una película que permitió explorar la historia de Marcel con mayor complejidad pero conservando la esencia de los cortos originales.
Marcel The Shell With Shoes On es una de las películas más hermosas que he visto. Tiene la capacidad de hacer que lo pequeño se sienta inmenso y logra algo muy difícil, hablar de la pérdida sin caer en el drama y hablar de la esperanza sin volverse ingenua. Lo que hace especial a Marcel es la forma en que transforma lo cotidiano en algo poético. La combinación de acción en vivo con stop motion crea un universo íntimo donde cada objeto tiene peso emocional. Marcel nos comparte enseñanzas profundas como que la vida está hecha de ciclos, que después de la tormenta viene la calma y luego otra tormenta. Que incluso en el duelo hay espacio para la esperanza y que las pequeñas cosas de la vida como una conversación, una planta o una canción pueden tener un significado profundo.
Es una película que te da ganas de vivir. No porque idealice la existencia, sino porque la abraza con todas sus contradicciones. Nos recuerda que el dolor no es el final y que mirar el mundo con ojos nuevos es una forma de sanar. En una época donde todo parece acelerado, ruidoso y desechable, Marcel nos enseña a detenernos, a escuchar y a observar.

Imagen 2: díptico creado a partir de dos fotogramas de la película, autor desconocido.
Al terminar la película, uno no solo quiere abrazar a Marcel, uno quiere abrazar la vida. Porque si una caracola con zapatos puede enseñarnos tanto, quizás nosotros también podamos encontrar sentido en lo diminuto, belleza en lo cotidiano, y esperanza en medio de la tormenta. Si estás interesada/o en verla, puedes encontrarla en Netflix.








