Christian Giovanni Gudiño Aguirre | Ensenada B.C.
En esa sección casi olvidada de Señales Alternas, traemos el análisis promedio de otra letra, un clásico que nos ha acompañado durante décadas. Y mientras nuestros padres la escuchaban discutiendo sobre el amorío con Erick Rubin, podríamos interpretarla a nuestra manera. Pero, ¿era ese su verdadero propósito?
Esta canción se caracteriza por ser muy fuerte y cargada de sentimiento, y es “Hacer el amor con otro” de Alejandra Guzmán. Por puro entretenimiento, esta canción la cantamos a coro en mi lugar de trabajo, y el “no, no, no” del coro se escucha a siete cuadras a la redonda. Pero, ¿por qué te pega tan fuerte esta letra? ¿Solo porque todos tenemos una señora dolida dentro de nosotros? ¿O porque todos hemos querido hacer el amor con otro para vengarnos?
La cosa, que viene con aura noventera, nos habla de la relación de una chica con un hombre mayor y la imposibilidad del reemplazo. Y he aquí el punto cúspide: el reemplazo. No importa qué tan blanco como el yogur o joven sea el reemplazo, ese lazo afectivo que se crea indebidamente a causa del amor incondicional que existe… Pero, pero… no es precisamente un buen amor. Es todo lo que no debería ser.
Pero, como los humanos queremos lo que no podemos tener o lo que precisamente nos hace mal, no importa que se pueda elegir: queremos lo que ya sabemos que nos hace daño. Aunque en algún momento nos logró hacer sentir bien, creemos con todas nuestras fuerzas, como Alejandra Guzmán, que podremos cambiarlo.
¿Este será el verdadero significado que nos une y nos identifica con esta canción? ¿Que nos transporta a un amor posiblemente imposible con toda la ironía que este juego de palabras pueda traer? Tal vez, por allá de los noventa, fue posible creer que podíamos cambiar a ese amor malo que nos hacía sentir bien momentáneamente, pero que solo aprovechaba esa ceguera temporal causada por un corazón tímidamente enamorado, que por ser tan fuerte es, al mismo tiempo, fácilmente manipulado, sabiendo que no se puede defender.
¨Hacer el amor con otro, no es la misma cosa, no hay estrellas de color rosa, no destilan los poros del cuerpo ambrosía salpicada de «te quieros» ¨ Alejandra Guzman 1991.








