Recuperada de Gob.mx
Rosanne Quintana | Ensenada B.C.
El 2 de octubre de 1968 marcó un antes y un después en la historia de México. Aquella tarde, cientos de estudiantes, profesores y ciudadanos se reunieron en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, para manifestarse de manera pacífica. Lo que comenzó como un movimiento estudiantil en defensa de la libertad de expresión y los derechos sociales terminó con una de las represiones más violentas en la historia del país.
En el 68′, México estaba gobernado por el presidente Gustavo Díaz Ordaz, representante de un régimen autoritario que buscaba mantener la estabilidad política a cualquier costo. Ese año, el país se preparaba para ser sede de los Juegos Olímpicos, y el gobierno quería proyectar una imagen internacional de paz, desarrollo y modernidad.
Sin embargo, la inconformidad social crecía: estudiantes, trabajadores e intelectuales denunciaban la falta de libertades democráticas, la represión policiaca, el control de sindicatos y la ausencia de un diálogo abierto con la ciudadanía.
¿Qué sucedió?
- 22 de julio de 1968: Un enfrentamiento entre estudiantes de la Vocacional 2 y la Preparatoria Isaac Ochoterena desata una ola de protestas.
- 26 de julio: Se realizan marchas estudiantiles; la policía responde con represión.
- Agosto de 1968: Se crea el Consejo Nacional de Huelga (CNH), con estudiantes de la UNAM, el IPN y otras instituciones.
- Septiembre de 1968: El ejército ocupa instalaciones universitarias, aumentando la tensión social.
- 2 de octubre de 1968: Masacre en la Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco. Nadie olvida.
- 12 de octubre de 1968: Inauguración de los Juegos Olímpicos en México, en medio del silencio oficial sobre la represión.
Ya han pasado los años, pero las luchas sociales no cesan. No es solo una fecha en el calendario, es un recordatorio de que la libertad y la justicia son conquistas que deben defenderse día con día. La memoria de quienes alzaron la voz en 1968 sigue presente, inspirando a nuevas generaciones a no rendirse ante la represión ni el silencio.
EL 2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA








